¿Quién de los dos lo estropeó todo?

  ivan y anaa

 — ¿Lo volverías a hacer?

— ¿Tirarnos los trastos a la cabeza?

Repetir lo vivido

 —

 — ¿Sabiendo lo que ahora sabes?

¿Y qué pasa con el silencio? Decías que no lo soportabas

Odiaba lo que significaba

¿Y si no era la prueba de nada?

No estaríamos teniendo esta conversación

Hacía un año de la ruptura. 365 días. 8.760 horas. Y la historia todavía variaba en función de quien la contase: para él, ella era la pareja infiel que lo había estropeado todo, y para ella, él era el mudo que la lanzó a otros brazos. Los mismos que se adelantaran con las bolsas de la compra mientras hacía la parada que la llevaría directamente al pasado sin esperarlo: no había cambiado nada. Seguía ahorrando en peluquero y adorando las camisas de cuadros.

  Buen corte

Voy mejorando

Todo es cuestión de practicar

Era el tiempo o su pelo. No hay nada como una conversación trivial para romper el hielo: el primer día de sol tras el diluvio universal hubiera sido un clásico de ascensor al que recurrir pero esos mechones desiguales tan característicos suyos se lo pusieron fácil. Pensó en fingir que no lo veía y seguir con su camino, pero terminó acercándose con toda la normalidad que pudo: no se habían visto desde la mañana del día en que él se encontró un me voy donde tiempo antes acostumbraba a descubrir las notas de volveré pronto. No la buscó. Esa misma tarde supo que de no marcharse ella, lo habría hecho él.

De la promoción del barbero de tres calles más arriba al nuevo disco de Coldplay, pasando (y deteniéndose) en ese ascenso tan merecido. El que iba a cambiarles la vida o, el menos, permitirles alquilar algo mejor. Mudarse al centro y poder comer juntos en lugar de en sus trabajos.

Entonces, ¿vives por aquí?

Sigo donde siempre. Pensándolo bien, tampoco está tan mal y no necesito un sitio más grande

Ahora me parecería una mansión. El ático que tengo alquilado es, en realidad, un trastero

Vuelven a subir los precios. Si comprar está caro, lo del alquiler es terrible

Hablaron, incluso demasiado, hasta que se hizo el silencio. De esos que a ella tanto le incomodaban, pensó. De esos que terminaron por invadir los pocos momentos que tenían y que solo rompían con reproches. Con el paso del tiempo entendió que le recriminaba no ser los de antes. Convivir para abaratar gastos. La miró apocado, tenía que preguntárselo. Dialogaron de todo menos de lo que le rondaba por la cabeza desde que la vio titubeando en si acercarse o no. Con ese último silencio entendió que no decir nada había sido su forma de calmar las cosas, de evitar una conversación cuya conclusión temía.

¿Lo volverías a hacer?

¿Tirarnos los trastos a la cabeza?

Repetir lo vivido

¿Sabiendo lo que ahora sabes?

¿Y qué pasa con el silencio? Decías que no lo soportabas

Odiaba lo que significaba

¿Y si no era la prueba de nada?

No estaríamos teniendo esta conversación

¿Tienes claro quién de los dos lo estropeó todo?

 

5 comentarios sobre “¿Quién de los dos lo estropeó todo?

  1. El silencio no es la causa,sino la consecuencia del mal funcionamiento en una relación de pareja. Cómo explicar que rechazas sus caricias porque ya no te ves en su mirada o que no le das un abrazo porque ansías otros brazos. Callas, intentando aplazar lo inevitable, hasta que llega el momento de la huída sin otorgar al otro la posibilidad de conocer los motivos.
    El silencio es también cobardía y falta de respeto por la persona que en un momento dado formó parte de tu vida.

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  2. Cuando se llega a una situación así lo mejor no es callar y guardarse todo adentro, lo mejor es hablar las cosas cuanto antes para intentar buscar una solución que no haga daño a ninguno de los dos.
    Es cierto que hay cosas difíciles de decir, pero mejor hacerlo a tiempo antes que alargar lo inevitable y perder la oportunidad de ser felices en otra vida.

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  3. Así es la vida…es tarea inúti que no lleva a ningún camino intentar explicar racionalmente todo el comportamiento humano…
    hay mucha gente
    ..demasiada ….que para todo da razones y encuentra culpables.
    es la gente que quiere dirigir el mundo…y lo suele lograr

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  4. Dentro de la grandeza del silencio, igonora éste lo profano y mundano del ser humano, el cual no reconoce que el devenir de las estaciones provoca cambios en las emociones: mi presente sentimental no tiene nada que ver con mi pretérito y menos con mi futuro. Por lo que, cuando en una pareja, el silencio no es el maestro para la reflexión y la meditación, y en si, la mejora del vínculo afectivo, sino el arma arrojadiza para evitar las balas del enemigo, la muerte de la pareja está al acecho.
    Y al final quién es el culpable?
    El binomio cruel del silencio adimensional y la mente abstracta del individuo.

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  5. Dende o meu punto de vista na maioría dos casos non existen culpables na fin das relacións de parella, simplemente intereses contrarios. Por sorte, as persoas somos seres cambiantes que evolucionan co paso do tempo e con nós tamén mudan os nosos gustos, comportamentos e desexos. Ás veces estas modificacións lévannos a tomar camiños por separado sen necesidade de que alguén teña a culpa.
    En canto a falar, cómpre facelo pero a súa finalidade debe ser a comprensión e a empatía mutua. Pola contra, se o que se busca son os reproches, a crítica non constructiva e acusar á outra persoa para non se responsabilizar das decisións propias, é mellor calar.

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