Gracias mamá!

Madre e hija

No es ninguna novedad pero, lo confieso, soy miedicas. Paso doble llave a la puerta cada vez que entro en casa, aunque sea solo para cambiarme, y evito volver sola por la noche. Y, cuando lo hago, agarro tan fuerte el teléfono que le concedo una capacidad protectora que le queda grande. Lleve paraguas, carpeta o, incluso, un ordenador bajo el brazo, esa llamada no falla: al otro lado de la línea, mi madre.

En una reciente comida con una amiga con la que, además de ausencia de horarios, comparto temores, concluimos que, cuando la jornada de trabajo se extiende y decidimos que no podemos gastarnos lo ganado en un taxi, hacemos la misma llamada porque no hay otra posible. Esa generosidad de las madres, ese tú primero y ya veremos que pasa con mis horas de sueño, es casi una ilusión. Y es que hay mil formas de coger el teléfono, pero todas implican sacrificio: trabajos a medias o dobles trabajos, carreras a la cocina cuando ellas engullirían cualquier cosa, el libro infantil en lugar del de adultos, Disney sin París… Cambian las formas pero el gesto es el mismo. La frase de un antiguo compañero de trabajo se vuelve enorme: “El día que pierdes a tu madre, pierdes doble. A la ausencia de un ser querido, se le suma ese miedo egoísta de saber que no volverás a tener un apoyo incondicional”.

El tiempo pasa. De las caídas va uno intentando levantarse solo. Solo, y en silencio,  que sin un círculo alrededor parece que se yergue uno con más soltura. Ellas pueden empezar a conjugar el verbo priorizar de forma diferente, pero siguen ahí para cuando las necesitas. Y no hay nada que valga más que las manos que se extienden cuando la escalada se inicia en solitario: todos, en algún momento, necesitamos a alguien.

Este es, para las dos patas de este blog, un fin de semana de celebración. Por partida doble. Distintos años, pero mismo mes, mismo día. Hablamos de madres porque las nuestras cumplen años y hay una palabra tan o más apropiada que felicidades: gracias, muchas gracias por tanto.

8 comentarios sobre “Gracias mamá!

  1. Preciosa reflexión en un día tan apropiado…estar siempre aunque no esté, eso es lo que más se agradece cuando una llamada sustituye al abrazo silencioso y un “Estoy bien…” camufla el “tengo tanto que decirte…” Gracias por este bonito homenaje a nuestras madres

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  2. Hermoso homenaje a las madres. En el funeral por la madre de una amiga me dijeron la misma frase: ya no me queda nadie incondicional. Así son las madres que yo conozco.

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  3. y efectivamente, el vacío de una madre no hay quien lo llene. Da igual la edad, el sentimiento de la pérdida es el mismo. No hay palabras que lo describan, pero también es cierto que queda esa firmeza,cariño y seguridad que nos han trasmitido y que han dejado enraizada en nosotros. Desde este blog un aplauso a todas las madres, las que están y las que no.

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  4. Precioso.. es difícil ponerle nombre a ese sentimiento, es difícil contextualizar a una madre , cuando ella está como el servicio de urgencias 24h , pero además, sin horas de espera. Es la respuesta correcta, el pañuelo siempre limpio y seco, el mejor calmante ,es esa parte de ti que un día sientes que te has arrepentido de haber pensado en el pasado en operarte para extirparla…sin embargo has descubierto que sin ella no serías tú… ufff ..son todo y tanto …

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